Camino al Centenario
de la Fundación de las Religiosas Oblatas
al Divino Amor 1923 – 2023

Este es un tiempo de gracia, un tiempo para alabar, bendecir, honrar y glorificar a Dios Santo, Trino y Uno, un tiempo de hacer un alto en el camino para observar, contemplar y agradecer la bondad y misericordia del Señor para con cada una de las almas que han bebido de la fuente del “Amor y la Oblación”, aquellas que se han consagrado como Religiosas, aquellas que se han consagrado como Oblatos Externos al Divino Amor, aquellas que son Adoradores y Reparadores, tantas almas que han tenido la oportunidad y el regalo de profundizar en las aguas de la espiritualidad Oblata.

Es un tiempo para recordar a aquella niña tierna, delicada, valiente, fuerte en el espíritu, dócil a las inspiraciones Divinas, obediente, humilde y que después de caminar por el sendero de la vida en esa búsqueda de la Voluntad de Dios, aceptó el reto, aceptó el llamado especial, aceptó darlo todo por el Todo, aceptó escuchar profundamente en su interior esa palabra que resonaba y resonaba “fundación” y esa persona es la Sierva de Dios Madre Margarita Diomira Crispi y como ella lo expresa: “Heme aquí, pues, dispuesta a pronunciar la gran palabra que me hace temblar “Fundación” una nueva fundación. ¿Qué pretendo? Precisamente lo que significa la palabra. Desde hacía tiempo el Señor me venía preparando paulatinamente para una obra que repercutiría en pro de su gloria, del triunfo de su Corazón divino y en favor de los intereses de su santa Iglesia. Es una obra que tiene su fundamento en la humildad más profunda y en la inmolación, pero sobre todo, en el espíritu en amor”i

Al haber aceptado esa gran moción del Espíritu Santo, surgen preguntas en la Madre que forman parte de esa misión especial y lo expresa de manera tan natural “¿por qué un nuevo Instituto y para qué fundarlo? Es esta precisamente la pregunta que me atreví a formular a Dios, es la pregunta que otras personas que están al corriente de este asunto podrían dirigirme. Un sacerdote que ignoraba todo sobre aspiraciones me decía contestando a mi pregunta: “Creo que el Señor hoy permite y prepara nuevas obras; es un florecimiento nuevo del amor y de la piedad que coadyuvarán en la salvación del mundo” cuando le pregunté en qué se basaba esta observación, respondió: “La apoyo en la misericordia divina. Los recursos de amor no le faltan nunca; sabe emplearlos y hacer utilizarlos precisamente en el momento oportuno. Hoy vivimos uno de estos momentos; la sensualidad y el egoísmo que la guerra y las luchas sociales acarrean, llenan de temor. Dios es misericordioso, debe y quiere que nazcan instituciones que reaccionarán con gran heroísmo, con desinterés, con pureza y con amor” Respondí: “¿no cree usted que más Institutos religioso serían inútiles e inoportunos puesto que ya existen muchos en la Iglesia? “Creo – dijo – que nuevas instituciones pueden y deben existir porque Dios es rico e infinito en sus manifestaciones de amor; Dios permitirá que cualesquiera otras concepciones tengan algo nuevo que las distinga de las otras y hará que encuentren un lugar en la Iglesia que, a su vez y por medio del nuevo instituto, experimentará que aporta alguna ventaja respecto de cierto punto concreto. Puesto que el mal, que se extiende cada día más con una celeridad que da miedo y a través de manifestaciones y hechos nuevos, y además porque el bien no puede ni debe permanecer estancado, tiene que extenderse, tiene que cambiar a través de una forma o de otra, tiene que desarrollarse y buscar el infinito, como una emanación de Dios, que es Infinito” Tales palabras me impresionaron; fueron como la respuesta a mi pregunta que estaba saturada de indecisión y de duda…” ii

Y así la Madre Margarita Diomira Crispi va recibiendo las luces para dar respuesta al llamado de Dios, y lo que ella confirma: Porque Dios lo quiere.

De esta manera las Religiosas Oblatas al Divino Amor, después de un tiempo de oración fuerte, adoración, de organización, de muchos sacrificios y ofrecimientos, de escritos y encuentros con las respectivas personas Eclesiales, nacen el 17 de enero de 1923 en Partinico, Sicilia, en la casa La Badiella.

Y la Madre Margarita Diomira Crispi junto con tres hermanas iniciaron lo que hoy, después de casi cien años, sigue vivo, latente, dinámico, real y lleno de fe, esperanza y amor, el Instituto de las Religiosas Oblatas al Divino Amor, presente en el mundo, con almas enamoradas del Divino Amor y deseosas de alcanzar la vida eterna viviendo este carisma de Amor y Oblación, siempre dando lo mejor y Todo a la Mayor Gloria de Dios.

A quienes están leyendo esta historia de amor, Dios los bendiga y sigan orando para que esta familia de hermanas se multipliquen en el mundo para impregnar del Amor de Dios a los que están sedientos y llamados a beber del manantial del Amor, Dios Santo, Trino y Uno, presente en el Sacramento del Altar.

Este es el tiempo de continuar alabando, bendiciendo, agradeciendo, glorificando y amando al Señor. Deus Charitas, Dios es Amor.